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Internacional

Con un escáner cerebral neurocientíficos pueden descubrir si hay intención en un acto criminal

Aunque aún no se puede llevar este test a tribunales, ya que sólo funciona en el momento en que se está cometiendo el ilícito (y ha sido probado únicamente en simuladores), abre un debate sobre la rigurosidad en la aplicación de las penas cuando los delitos fueron cometidos dolosamente o mediante una conducta culposa.

15 Marzo, 2017 Comparte en:
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Neurocientíficos ingleses han estado utilizando exámenes del tipo escáner cerebral para detectar la diferencia entre las personas que cometieron crímenes a propósito y quienes infringieron la ley por un comportamiento irresponsable, según informó el sitio británico The Guardian.

Es la primera vez que las intenciones de las personas, o la falta de ellas al realizar actos criminales, han sido decodificadas a través de un escáner, revelando que sí se reflejan en una actividad cerebral real.

Los investigadores creen que este descubrimiento pone en el debate legal la culpabilidad criminal en un terreno científico más firme, pero enfatizan que no es para tomar decisiones dentro de los tribunales. Los investigadores sólo pueden decodificar las intenciones de las personas cuando realizan crímenes simulados, mientras les toman las imágenes cerebrales en un laboratorio.

“En la mayoría de los casos, cuando alguien está cometiendo un crimen no lo está haciendo mientras está dentro de un escáner”, señalan los investigadores en Proceedings of the National Academy of Sciences.

El castigo que recibe un delincuente puede verse profundamente influido por sus intenciones cuando se comete un delito. Si una persona mata a una familia al estrellar su vehículo, la pena por hacerlo a propósito es mucho más dura que causar la muerte por una conducción imprudente.

Pero si bien los jueces -o los jurados, en ciertas partes del mundo- deben decidir si una persona tuvo la intención de infringir la ley o no, nunca ha sido claro si las distinciones legales de cometer un delito en forma dolosa o negligente, tienen un correlato en el funcionamiento del cerebro.

“Aparte de morir, no puedo pensar en nada más importante que privar de la libertad a alguien”, dijo Read Montague, un neurocientífico computacional que dirigió la investigación en el Virginia Tech Carilion Research Institute.

Los científicos examinaron el cerebro de 40 personas mientras participaban en una tarea computacional que les ofrecía recompensas por pasar maletas a través de una frontera. En algunas ocasiones, se sabía que la maleta contenía drogas, pero en otras, era menos clara esta información. Los científicos también variaron el riesgo de que el posible contrabandista fuera registrado en la aduana.

Posteriormente, los investigadores pusieron las imágenes de los cerebros en un computador para trabajarlas. Utilizando una técnica de inteligencia artificial llamada aprendizaje mecánico, los científicos descubrieron que podían distinguir, con alta precisión, aquellas personas que sabían que infringían la ley de aquellos que lo hicieron simplemente asumiendo un riesgo.

“No vas a hacer un experimento con alguien ya acusado de algo, con quien hay que reconstruir un estado mental que estuvo presente en agosto pasado y decidir si fue simplemente imprudente o cometió el delito con predeterminación”, dijo Montague. “Pero es un punto de partida para tomar este tipo de cosas en serio y preguntarse si los actuales límites tienen sentido y son razonables”.

Los investigadores querrán ver escáners similares de cientos, incluso de miles de personas más antes de sacar conclusiones sólidas. Con más imágenes cerebrales de personas que cometen crímenes simulados, debería ser posible determinar qué áreas del cerebro están involucradas y cómo las diferencias en el desarrollo intelectual, las drogas y los trastornos mentales cambian los patrones de actividad cerebral.

En la revista de medicina, los científicos describen cómo experimentos futuros podrían probar si el estado mental de una persona se puede recrear en el momento en que están cometiendo el delito, mientras se le muestran fotos de la escena del crimen.

“A menos que usted fuera capaz de evaluar por resonancia magnética el estado mental del acusado en el momento del crimen, es poco probable que sea útil para evaluar la culpabilidad de un acusado en particular”, dijo Lisa Claydon, de la universidad inglesa Open. No obstante, agregó que la investigación planteó preguntas interesantes sobre cómo clasificar la responsabilidad criminal.

Si los hallazgos se replican en trabajos futuros, estas imágenes podrían ayudarnos a entender cómo las categorías criminales equivalen a diferentes niveles de responsabilidad penal.

* Este es un extracto de la nota titulada “Brain scans can spot criminals, scientists say”, publicada en Theguardian.com. Lee el artículo completo en inglés aquí.

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