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Internacional

Delitos y la Teoría de la Desorganización Social

América Latina y el Caribe concentran el 30% de los homicidios del mundo, en sólo un 8% se la población global. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo señala que penurias , migraciones, desintegración familiar y el consumo de alcohol impactan en la delincuencia.

14 Septiembre, 2016 Comparte en:
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Teoría de la Desorganización SocialBanco Interamericano del Desarrollo

Narcotráfico, pandillas, homicidios, secuestros y sicariato. Todos los anteriores son fenómenos delictivos asociados a la convivencia latinoamericana, llevándola a posicionarla por expertos y estudios, como una de las regiones más violentas del planeta.

Si bien para la caracterización de la zona se utiliza como estándar la tasa de homicidios, éste delito por sí sólo no puede explicar los problemas de manera integral, y menos llegar apresuradamente a una conclusión tan dura.

Cierto es que América Latina y el Caribe concentran el 30% de los homicidios del mundo, en sólo un 8% se la población global, con tasas 3 o 4 veces superiores al concierto internacional. Sin embargo, decir que toda la zona es violenta, no es un buen fundamento. La clave está en la focalización y localización del problema, más que en su extensión.

Hace pocos días, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicó un extenso trabajo realizado por los investigadores Carlos Vilalta, José Castillo y Juan Torres, que busca desentrañar qué pasa realmente en materia de violencia y delincuencia en la región. Su estudio se centró en el análisis de tres importantes macro zonas, como son: Zapopan en México; la Gran área Metropolitana de Costa Rica; y, Santiago de Chile en el cono sur.

Los 4 problemas estructurales
“Aunque en algunas metrópolis estas tasas son relativamente bajas, en otras son de las más altas del mundo, mientras que en algunas ha habido significativos progresos en la reducción de los niveles de violencia. Es decir, la inseguridad, además de ser un fenómeno inherentemente local, es altamente variable. Esta variabilidad existe no solo entre países y ciudades, sino también dentro de las ciudades mismas”, señalan los investigadores.

Utilizando la llamada Teoría de la Desorganización Social (de los sociólogos, Clifford Shaw y McKay Henry) los investigadores concluyen que al menos 4 condiciones estructurales condicionan la seguridad e inseguridad de los países Latinoamericanos.

Una son las penurias económicas. Las conclusiones de los investigadores señalan que a las comunidades con recursos económicos bajos se les dificultará más controlar su entorno y contrarrestar la delincuencia y otras conductas antisociales. “El desempleo y la marginalidad socioeconómica también aumentan la delincuencia, pero no en todas partes ni en todos los delitos”, dicen.

La segunda principal condición estructural o factor de delincuencia es la inestabilidad residencial. La importancia de la migración interna variable parece decisiva, y eso está siendo sentido en urbes, como por ejemplo, Santiago de Chile, que no posee en la actualidad políticas claras en materia migratoria.

La tercera principal condición estructural asociada a la delincuencia es una combinación de desintegración familiar, ausentismo escolar y estructura de edad de la población.

Finalmente, el consumo de alcohol es otro factor relacionado con la delincuencia. Ésta fue de particular importancia en Zapopan: se registraron más lesiones en áreas de la ciudad donde había más locales de venta de alcohol. Si bien, explican los autores, este hallazgo no es universal, estudios anteriores realizados a nivel individual han revelado una correlación entre el consumo del alcohol y la conducta delictiva. Por ejemplo, el 35% de los presos en la zona metropolitana de la Ciudad de México consumieron alcohol antes de cometer un delito.

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