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Internacional

Criptomonedas a la baja

El valor de todas las monedas virtuales bajó a US$187 mil millones, su mínimo en los últimos 10 meses. La caída ya superó la del índice compuesto Nasdaq tras el estallido de la burbuja de las puntocom en el 2000.

13 Septiembre, 2018 Comparte en:
Álvaro Vergara

Luego de una seguidilla de caídas de precios, este miércoles las criptomonedas alcanzaron su punto más bajo. El valor de las monedas digitales importantes ha caído alrededor de US$600.000 millones, desde su punto más alto en enero. Las pérdidas de este miércoles fueron lideradas por ether, la segunda moneda virtual más grande: cayó un 6% a US$171.15, extendiendo la baja de este mes al 40%.

El valor de todas las monedas virtuales analizadas por CoinMarketcap.com bajó a US$187 mil millones, su mínimo en los últimos 10 meses. La caída ya superó la del índice compuesto Nasdaq tras el estallido de la burbuja de las puntocom en 2000.

Ha sido Bitcoin la que en general ha conservado mejor su valor. Ha caído alrededor del 70% de sus puntos históricos más altos y no ha experimentado las pérdidas del 90% que han sufrido las monedas digitales menos conocidas. Sin embargo, también ha tenido que luchar para obtener un uso más allá de las inversiones especulativas.

Estas divisas virtuales se caracterizan por ser abiertas y descentralizadas, por no necesitar a ningún Estado ni ningún banco para fijar su valor, por carecer de control y también por permitir mayor autonomía de los usuarios. El valor lo adquieren en base a un común acuerdo entre los usuarios, por lo que la fluctuación de los valores es uno de sus principales atractivos. Tienen un valor monetario real y se tranza de manera similar a una acción. Moviendo miles de millones de dólares alrededor del mundo.

El sube y baja de las criptodivisas

Los mercados de criptomoendas han atravesado auges y crisis anteriormente, y se han recuperado. Pero este desplome parecería tener un efecto más duradero en la adopción de la tecnología, debido al enorme número de personas comunes que invirtieron en monedas digitales durante el año pasado y es probable que asocien las monedas virtuales con ruina financiera durante mucho tiempo.

Pero los auges y crisis que han experimentado las criptomonedas en el último tiempo tienen una explicación. Como primer elemento debemos tener en cuenta la relación que existe entre la rentabilidad y el riesgo. Un principio financiero es que, a mayor rentabilidad mayor riesgo. En el caso de las divisas virtuales, una inversión que varía hasta en un 10% en tan solo 24 horas es tan rentable como proveedora de grandes pérdidas.

Segundo, la fuerte dependencia que una inversión tiene de la información que se maneja a su alrededor explica las alzas y bajas de las criptomonedas. Estas variaciones han coincidido en muchas ocasiones con anuncios respecto del interés que algunos gobiernos tienen por regularlas. Hoy, aún es un mercado que funciona de manera independiente, al margen de cualquier norma establecida por cualquier país en el mundo.

Tercero, la libertad de mercado en la que se desenvuelven. Como cualquier bien, a mayor demanda mayor precio, a menor oferta mayor precio. En este sentido, en un mundo donde aún eran desconocidas, la oferta y demanda de las criptomonedas, en especial del bitcoin, hizo que de una u otra tuvieran una estabilidad que no generaba grandes rentabilidades, pero tampoco grandes pérdidas.

Cuando empiezan a hacerse conocidas en el mercado, se incrementa la demanda y con ello el precio. Por eso, 2017 fue un paraíso para las criptomonedas y sus inversores. Y este fenómeno tiene causa: En la medida en que generan mayor ganancia, mayor cantidad de personas están dispuestas a invertir y con ello se presenta ese gran desequilibrio entre oferta y demanda, obteniendo utilidades exorbitantes en sólo un año.

Y por último, las criptomonedas no tienen un respaldo, nada ni nadie tiene responsabilidad sobre su cotización, es el mercado quien la define y ante la creciente especulación, su destino es incierto.

Conflictos legales en Chile

El auge del bitcoin como medio de pago altamente competitivo trajo consigo la aparición en todo el mundo de empresas dedicadas al intercambio de dinero real por monedas digitales. Las llamadas “exchanges” reciben el dinero de las personas y se lo cambian por una cantidad de criptomonedas equivalente al dinero entregado. Pero las exchanges necesitan de un banco para guardar y devolver el dinero invertido por los usuarios.

En Chile, CryptoMarket, Buda y OrionX son algunas de las empresas dedicadas al intercambio de criptomonedas. Sin embargo, no les resulta tan fácil funcionar. Durante los últimos meses, los bancos Itaú y BancoEstado cerraron las cuentas bancarias de estas empresas, “una decisión que, en la práctica, significa el fin del negocio de intercambio de criptomonedas como Bitcoin, Ether y Chaucha por pesos chilenos”, afirma el abogado y magister en derecho econímico Rodrigo Mella, a través de una columna de opinión en el sitio especializado en temas legales EstadoDiario.

Pero las empresas de exchange no se quedaron de brazos cruzados y presentaron recursos de protección y demandas en contra de los bancos que decidieron cerrar sus cuentas y también a los que se negaron a abrírselas. CryptoMarket, Buda y OrionX acusaron que los bancos estarían cerrando las cuentas para descalificar a un potencial competidor en el mercado de la captación de fondos y el intercambio de divisas.

Pero por otro lado, la Ley General de Bancos (LGB) considera como un delito ejercer la actividad bancaria sin la autorización de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financiera. El artículo 39 de la LGB contempla penas de cárcel para quienes sean responsables de este delito llamado “intrusismo bancario”.

Fin de la fiebre del “oro digital”

Desde 2008, luego de la crisis Subprime, el fenómeno del bitcoin y las demás criptomonedas ha sido tan atractivo como sistema monetario, que algunas personas estaban dispuestas a vender hasta sus propias casas para invertir en el dinero digital. Pero la fiebre de las monedas virtuales que se dio en 2017, alimentada por la esperanza de que el bitcoin se convertiría en “oro digital” y revolucionaría los mercados, hoy definitivamente ha perdido su fuerza.

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