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Internacional

Apropiación indebida de abogados, casos en Estados Unidos, Australia y Chile

Contraviniendo diversos deberes éticos y, en algunos casos, incurriendo en delitos, profesionales que han sustraído dinero de sus clientes o los han engañado en las estrategias jurídicas a seguir, han sido sancionados por los tribunales de justicia.

24 Enero, 2018 Comparte en:
apropiación indebidaPixabay
X. Bennett/S. Martin

El miércoles 10 de enero, en New Jersey, el abogado estadounidense Joseph Talafous, de 55 años, fue condenado por 17 delitos que pueden resumirse en haberse apropiado de dinero de sus clientes.

Ahora Joseph Talafous enfrenta de 5 a 10 años de cárcel, aunque dice ser inocente y pretende apelar, según información publicada en el sitio Above The Law.

De acuerdo a la investigación, Talafous robó aproximadamente 1,5 millones de dólares. Una parte correspondía a inversiones de una señora mayor, que el sujeto cobró gracias a un mandato del que disponía. También había US$461 mil, que se liberaron desde un fideicomiso establecido en favor de un niño huérfano, así como US$300 mil de la herencia de una mujer que murió sin familia, US$400 mil de herederos que también lo habían contratado, y US$330 mil de un portafolio de inversiones de una clienta que él estaba asesorando.

Como dice la nota, “esto demuestra que se le pueden robar 300 mil dólares a alguien sin que se dé cuenta”.

Atrapar a los abogados que se quedan con fondos de sus clientes es una tarea no exenta de complicaciones, dado que normalmente saben cubrir sus huellas, al menos para que sus clientes no se den cuenta: la mayoría de las veces una persona contrata a un profesional justamente para dejar en sus manos la administración de su patrimonio, con la idea de quitarse ese peso de encima y no tener que estar pendiente de aquello.

Hasta el momento, dice Joe Patrice, autor del artículo, sólo existirían dos recursos para enfrentar este problema. Uno es confiar en la ética
profesional del abogado y, en segundo lugar, es que si la ética no fue un filtro suficiente, puede que la codicia del abogado sea tan grande, que cometa errores que lleven a su captura.

Fraude tras fraude

Así como el caso recién descrito, el medio australiano Lawyers Weekly publicó un artículo sobre un solicitor (abogado que no tramita causas en las cortes) que fue condenado por cometer 14 fraudes.

De Canberra —capital de Australia, situada al sureste del territorio—, Stephen Raymond Stubbs, de 64 años, tiene prohibido ejercer la abogacía después de que la Corte Suprema lo encontrara culpable de 14 cargos por robar dinero y engañar a clientes, tribunales y a la Law Society (asociación que agrupa a los solicitors).

Stubbs fue condenado a 3 años y 1 mes de cárcel, además de la obligación de devolver el dinero sustraído.

Uno de los delitos fue haberse apropiado, fraudulentamente, de más de 25.000 dólares australianos de la madre de un cliente; además de pagos que las oficinas de Legal Aid del Auatralian Capital Territory (ACT,) hizo a éste, por cerca de 4 mi dólares; todo ello tras haberle asegurado a ambos no haber recibido los fondos.

El diario Canberra Times informó que Stubbs fue a quejarse de “la increíble cantidad de trabajo que había debido hacer, sin fondos adicionales”, diciendo además, que la madre de su cliente no había sido capaz de pagarle, dado que sus circunstancias económicas no se lo permitían.

El tribunal constató que la madre nunca recibió facturas de los pagos que le hizo al abogado, pagos que tampoco hubiera hecho de haber sabido que Legal Aid ACT estaba sufragando los costos del trabajo profesional del condenado.

“El acusado ha mostrado en forma repetida serias faltas de honestidad y una falta esencial de integridad en su trato con sus clientes, los tribunales, la Law Society y terceros”, se dijo ante el tribunal.

Y se añadió: “Él no ha demostrado remordimiento o arrepentimiento alguno en ninguno de los numerosos procedimientos anteriores al tribunal o ante esta Corte.

Casos recientes en Chile

Sebastián Rivas, profesor de ética y responsabilidad de la UGM, recuerda tres casos similares y recientes en Chile, que han terminado en una sanción “por un aprovechamiento abusivo en la relación abogado-cliente, sea apropiándose de recursos del cliente, sea afectando gravemente sus intereses mediante actos de prevaricación”.

El primero y más connotado, cuenta, es del año 2015, cuando la Corte rechazó un recurso de nulidad interpuesto por la defensa de un abogado condenado por el delito de prevaricación (Álvaro Baeza): “Se trató del abogado del denominado caso ‘Los Canteros de Colina’, quien fue sancionado con la suspensión de su título profesional por dos años, además del pago de 15 UTM (cerca de US$1.200)”.

La sentencia había establecido que el profesional, abusando maliciosamente de su oficio, indujo a sus clientes (los Canteros de Colina) a firmar contratos que los perjudicaban, en vez de velar por sus intereses. “El abogado, teniendo la obligación legal de velar por los intereses de sus representados, los perjudicó y recibió de la contraparte la suma de UF 45.000 (hoy, casi US$2.000.000), que al año 2007 cuando se celebraron los acuerdos, ascendía a poco más de ochocientos millones de pesos”, explica Rivas, quien es abogado de Secretaría de Reclamos del Colegio de Abogados de Chile.

Antes de firmar los acuerdos, los canteros eran dueños de pertenencias mineras, que correspondían a 300 hectáreas, ubicadas en la comuna de Colina, al norte de Santiago. Pero tras la firma, en la que medió la acción del abogado sancionado, los canteros perdieron el dominio del 60% de las pertenencias mineras que poseían.

Los otros dos casos, prosigue, condenaron a distintos abogados por apropiación indebida a la pena de 541 días de prisión y al pago de seis 6 UTM (unos US$500). El primero, en 2016, fue sancionado por apropiarse de CLP$1.500.000 (cerca de US$2.500) recibidos de una conciliación celebrada en una causa laboral en favor de su cliente, que se rehusó a restituir de manera posterior.

El segundo caso, de 2017, corresponde a la no restitución de CLP$800.000 (unos US$1.300), que le fueron depositados en su cuenta corriente con cargo una deuda que estaba reclamando su cliente. En dicho caso, explica el académico, el abogado se apropió del dinero e imputó el pago directamente a honorarios.

Casos como los descritos son marginales en los ingresos que conoce el tribunal de ética del Colegio de Abogados vía procedimiento de reclamos, pero llegan. “Los artículos 3 y 5 del Código de Ética Profesional —principios de lealtad y honradez—, salvo que se alegue otra cuestión especifica por infracción a deberes patrimoniales, son los artículos afectados ante este tipo de prácticas”, analiza.

 
* Si quieres acceder a la información original en inglés de los casos estadounidense y australiano, haz clic en “The Answer To The Question ‘How Much Money Can You Steal From Clients Before Getting Caught’ Is A Terrifyingly High Number” y en “ACT solicitor struck off following 14 fraud offences”

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