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Las palabrotas en el diario vivir

Un abogado español clama en contra del uso tan extendido de vocabulario grosero y llama a los nuevos profesionales a hablar con propiedad y elegancia. “No hay nada más fascinante”, dice.

1 Octubre, 2015 Comparte en:
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Sofía Martin L.

¡Chilenos todos! Y peruanos y mexicanos y todo aquel que guste del picante o lo picante: no digas garabatos, groserías, lisuras, ni tacos. “No hay nada más fascinante que un abogado hablando con propiedad y elegancia”, postula el abogado español Borja Martínez Echevarría en el sitio web www.abogacia.es, en una columna de opinión titulada “El abogado que no decía palabrotas”.

“Te invito futuro o nuevo abogado, a que cuides tu lenguaje como principio básico de comunicación. Lee mucho. Más todavía. Así generarás un vocabulario activo amplio y con matices que te permitirá manejarte con soltura tanto en un juicio como atendiendo a un cliente o impartiendo una clase”, sostiene.

Aunque viva “en el mundo” y sepa que “el uso de palabrotas, ‘tacos’, insultos, vejaciones y blasfemias está, por desgracia, a la orden del día”, el autor recuerda con nostalgia que “antes –no hace mucho– se seguía utilizando un pequeño pitido para tapar una palabra malsonante en televisión o radio o unos puntos suspensivos en un periódico”.

El letrado recuerda también que nunca le pareció una censura, “sino un detalle de consideración hacia las personas que recibían esos mensajes que no tenían obligación de soportar la mediocridad”.

Señor abogado o señora o señorita… recuerde este signo de distinción en su diario vivir.

Crédito Foto: Pixabay
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