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Literatura

Los corruptores

Los corruptores (2013) fue el debut literario de Zepeda y significó el inicio de una trilogía que prosiguió con Milena y Los Usurpadores (2016).

8 Noviembre, 2017 Comparte en:
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Los corruptoresDestino
Arturo Ferrari

Jorge Zepeda Patterson es director del diario digital mexicano SinEmbargo y también forma parte de su Consejo de Administración. Zepeda no se anda con medias tintas cada vez que le toca ocuparse de los políticos de su país. Recientemente, unas declaraciones de Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación de México, le sirvieron de materia prima para una de sus columnas (“Historia de un héroe efímero y desechable”).

Osorio, al referirse a las razones por la cuales había sido despedido Santiago Nieto, fiscal de delitos electorales, señaló que “el gobierno no podía ser omiso ante las faltas de Nieto”. ¿Qué había hecho este funcionario? Declarar al diario Reforma que había recibido una carta de Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, para que lo declarare inocente de la acusación de haber recibido sobornos de la empresa brasileña Odebrecht durante la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto. El exfiscal ya aclaró que no le interesa ser repuesto en su cargo. Lo que en realidad quiere es no terminar en la cárcel después de recibir una andanada de denuncias en su contra.

Zepeda recibió el Premio Planeta 2014 por su segunda novela, Milena o el fémur más bello del mundo. Milena es una joven croata que fue secuestrada cuando tenía 16 años para convertirse en prostituta de lujo para la mafia ruso-ucraniana que opera en el balneario de Marbella, en España. Cuando muere su protector, el propietario del diario El Mundo de México, cree que la organización criminal de la que escapó intentará encontrarla para vengar su huida. Milena tiene una libreta en la que ha recopilado no sólo información ligada a la mafia. Esta libreta también contiene, “una serie de retratos de prohombres, adictos a la prostitución, que justifican la patología que los lleva a abusar de una mujer”, afirma Francisco Solano, periodista de El País de España. En una entrevista para el portal Top Cultural, Zepeda menciona que Milena escribe como terapia, relatando lo que está viviendo, y también como un desquite, porque cree que esa libreta la ayudará a escapar.

Los corruptores (2013) fue el debut literario de Zepeda y significó el inicio de una trilogía que prosiguió con Milena y Los Usurpadores (2016). En los tres libros incorpora, tal como él mismo reconoce, el estilo del sueco Henning Mankell, conocido por publicar una serie de 12 novelas negras sobre el inspector Kurt Wallander.

Los Azules, protagonistas de esta trilogía, es un grupo de amigos de la infancia, que rondan los 44 años, ocupados en desenmarañar la red de intrigas que Zepeda ha tejido alrededor de la corrupción de políticos y empresarios. Tomás es periodista; Jaime, profesor universitario; Amelia, líder de un importante partido de izquierda; y Jaime, experto en seguridad con contactos en el servicio de inteligencia.

Tomás escribe en el periódico donde trabaja una nota que involucraría al poderoso ministro de Gobernación en el descuartizamiento de la actriz Pamela Dosantos (su amante). Teme por su vida —es víctima de un intento de secuestro— y recurre a sus amigos.

Cualquiera que se atreva a fisgonear por su cuenta recibirá un durísimo castigo. Casi todos los integrantes de una familia son masacrados por sujetos armados cuando uno de los hijos, un hábil hacker, es descubierto introduciéndose en la base de datos de una agencia estatal. ¿Los asesinos son sicarios del narcotráfico o agentes de la policía que trabajan para una organización criminal? En realidad, da lo mismo.

Los Azules, como cualquier otra cofradía, han creado sus propios códigos. Tienen puntos de coincidencia y también discrepancias. Zepeda entrelaza su historia con la trama del libro, a través de flashbacks que nos llevan, por ejemplo, hasta la etapa de la adolescencia despreocupada de sus miembros. Situaciones que el tiempo parecía había contribuido a borrar reaparecen como si hubieran ocurrido hace poco. Los Azules mantienen entre ellos algunas deudas que no han terminado de saldar.

Zepeda logra construir una atmósfera en la que pareciera que en cualquier momento fueran a irrumpir violentamente en nuestra habitación individuos con el rostro cubierto dispuestos a hacernos callar para siempre. Es más, nuestro cadáver, convenientemente cercenado, seguramente desaparecería sin dejar rastro alguno dando pie a más de una inverosímil conjetura.

“El éxito justifica hoy cualquier degradación moral”, afirmó Zepeda en una entrevista poco después de recibir el Premio Planeta. A la luz de los hechos —el fiscal Santiago Nieto resulta un buen ejemplo— todo parece indicar que los Azules tendrán más trabajo.

 
* Arturo Ferrari es gerente de comunicaciones del estudio Muñiz, Ramírez, Pérez-Taiman & Olaya Abogados (Perú).

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