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Making a Murderer, el documental que expone la corrupción

La historia es real. Steven Avery fue encarcelado durante 18 años por un delito que no cometió. Y al quedar en libertad, cuando está rehaciendo su vida, es acusado de otro crimen: un homicidio.

24 Diciembre, 2015 Comparte en:
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Making a MurdererNetflix

Catalina Wallace

Making a Murderer es un documental sin precedentes. Filmado exhaustivamente durante 10 años esta docu-serie, producida por Netflix, trata sobre Steven Avery un hombre común y corriente que en su juventud tuvo algunos encuentros menores con la justicia como robar cervezas de una tienda, maltrato animal (esa parte cuesta perdonarla) y otros disturbios que no pasaron a mayores.

Todo iba bien en la vida de Steven hasta que un día, en Manitowoc County (casi en la frontera con Canadá), intentan abusar sexualmente de una mujer muy querida del pueblo y el principal sospechoso resulta ser Steven, quien no tenía registros de haber cometido ningún abuso de ese tipo y tenía coartadas que confirmaban cada hora en donde él había estado ese día.

Tras permanecer preso durante 18 años y gracias al desarrollo del ADN, sale libre.

¿Por qué la policía lo persiguió de ese modo, aun teniendo a otro sospechoso? Las razones se van revelando a medida que avanza el documental, que está dividido en 10 desgarradores capítulos.

Pero si estar privado de libertad durante 18 años siendo inocente suena terrible, se pone peor. Cuando está a pasos de obtener una compensación, se ve involucrado en otro crimen: un homicidio. A estas alturas la historia deja de tener sentido: hay que tener valor para ver Making a Murderer.

Las injusticias que se cometen y las tergiversaciones de los hechos en la búsqueda de “la verdad” (“Se honesto, Brendan”) son tan grandes que vistas desde afuera impactan al espectador. El abuso sobre personas con menos capacidades intelectuales, con poca educación, sin conocimientos de sus derechos ni mucho menos de las leyes es atroz. Vemos cómo algunos abogados no defienden apropiadamente a sus clientes, otros que usan artimañas en el juicio y otros que son tan buenos que devuelven la esperanza.

No queda más que ver el documental y que decida cada cual si en realidad la policía, los abogados y el juez le dieron a Steven Avery un juicio justo. Y si Steven Avery es en realidad inocente o culpable. Yo ya tomé mi decisión.

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