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Estilo

¡Qué rico huele!: cómo lograr un buen aroma en tu oficina

Antes de invadir tu oficina con olores raros debes saber qué resultados puedes provocar; sobre todo si puede afectar a tus abogados o a los clientes que entran y salen. Las sensaciones olfativas permanecen en el subconsciente y no da lo mismo el clavo de olor que la bergamota.

19 Abril, 2016 Comparte en:
AromaPixabay
Pierina Cavalli

 
Todos somos capaces de determinar si un lugar huele bien o mal al momento de entrar, especialmente cuando los olores son fuertes e invaden el espacio en que nos encontramos. Y si eres más sensible que el resto a las fragancias, éstas terminaran por hostigarte y producirte fatigas o dolores de cabeza.
 
Por eso es importante saber, antes de invadir un lugar con un aroma, qué resultados va a producir. Sobre todo si el espacio es una oficina donde hay personas trabajando y donde entran y salen clientes, ya que los olores permanecen en el subconsciente. Por lo tanto, si tu estudio de abogados huele mal, nadie volverá, porque sin lugar a dudas hay olores que nos son atractivos, por ejemplo los relacionados con la infancia o con experiencias pasadas. El olor al café recién hecho o las flores en primavera, son sensaciones que nos gustan y que están sujetas al inconsciente colectivo.

Marketing Olfativo

Nos sentiremos más a gusto si estamos en un lugar que desprenda un perfume sutil, pero placentero. Por eso, existe una rama en el marketing sensorial que se especializa en el olfato. Este es el sentido con mayor poder de evocación, por lo que el marketing olfativo pretende asociar un determinado aroma con los valores que desea transmitir la empresa, cliente o producto. “A un simple golpe de nariz el cliente relacionará el producto con un concepto, una idea, una sensación o un momento. Por lo que, genera un efecto determinado o crear una experiencia de compra con un valor diferencial. Revaloriza la marca en el punto de venta, logra transmitir valores y provoca reacciones en el consumidor”, dice una fuente de Laboratorios Bilper Group, una empresa española creadora de Don Aire, una línea de fragancias naturales para el ambiente.
 
Toda esta teoría la ha puesto en marcha el edificio Colonial, un edificio de oficinas en Barcelona. “Conocedores de la capacidad de los olores para transformar un ambiente, encargaron para sus edificios de oficinas una fragancia especial, con el objetivo de hacer que los trabajadores se sintieran bien en su puesto de trabajo. En todos sus inmuebles, pues, instalaron un dispositivo que, durante todo el día, dejara ir paulatinamente un aroma específico. El objetivo: lograr que los usuarios de los edificios se sientan a gusto trabajando en las oficinas de Colonial. Está comprobado que la elección de un olor determinado en los edificios de oficinas ayuda a los trabajadores a concentrarse, aumentando de esta manera su productividad y reduciendo el estrés, la fatiga y los problemas de ansiedad”, dice un artículo del blog del edificio Colonial.

¿Qué aceites elegir para un estudio de abogados?

Lo que primero que hay que saber es qué es un aceite esencial. Para hacer 1 litro de aceite esencial de lavanda se necesitan 400 kilos de flores, cuenta Emanuelle Lamy, dueño de la tienda francesa de aceites esenciales Naturele, “y de eso depende el precio de cada aceite”. Por eso, es muy importante que el aceite esencial sea natural, porque si es químico, el cerebro no va a producir ninguna respuesta emocional, porque no tiene la memoria de la planta que es lo que contiene la propiedad curativa.
 
Cada planta tiene su propiedad curativa, por eso las recomendadas para un estudio de abogados, según las características dadas por Naturele son:
 
Bergamota: Induce la relajación, la paz y la armonía.
 
Clavo de olor: Ayuda a superar los conflictos internos y a enfrentar en forma más tranquila los problemas.
 
Enebro: Ayuda a limpiar el ambiente de vibraciones negativas en todas sus formas y atrae energías protectoras.
 
Gaulteria: Aumenta el optimismo, armoniza el ambiente y calma las frustraciones.
 
Nerolí: Entrega vitalidad y confianza, calma las ansiedades y temores, alivia la tristeza, el pesimismo, miedos y traumas. Relaja, restaura, limpia y sube el espíritu.
 
Manzanilla romana: Ayuda a relajar y calmar el ambiente ante episodios de estrés o shock emocional.
 
Patchulí: Calma, levanta el espíritu, ayuda a expresar los sentimientos a las personas tímidas, aumenta la confianza y ayuda a relajarse.
 
Pimienta negra: Aleja los sentimientos de frustración y ayuda a disminuir las preocupaciones, estimula el sistema nervioso y la mente.
 
Pomelo: Equilibra, refresca, anima y activa.
 
Ravintsara orgánico: Ayuda a alivia la tensión nerviosa y el cansancio, es estimulante mental y físico especialmente cuando existe ansiedad, limpia y desinfecta el aire de virus.
 
Salvia romana: Combate el agotamiento mental, ayuda a las personas a liberarse de las malas experiencias, que muchas veces les impide aplicar lo aprendido de los errores pasados en los hechos del presente.
 
Sándalo blanco: Ayuda a aclarar ideas, eliminar la sensación de ansiedad, es calmante y sedativo, además mejora la respiración y levanta el ánimo.
 
Verbena exótica: Refrescante y estimulante, mejora estados de estrés y ansiedad, de un exquisito aroma, además ayuda a trabajar en equipo.

¿Cómo emplearlos?

Desde que se empezó usar la aromaterapia, como un proceso de sanación a través de los olores, era común ver que se colocaba el aceite esencial en un recipiente arriba de una vela. “Cualquier elemento que utilice calor, en el aceite esencial lo que está haciendo es quemar sus propiedades y está generando un proceso tóxico en el aire que respira usted y sus seres queridos a través de la combustión”, dice Emanuelle Lamy.
 
La forma correcta de hacerlo para la difusión ambiental es utilizando la tecnología de nebulización en frío o vibraciones ultrasónicas. “Éstos no queman los aceites esenciales, humidifican el ambiente, ionizan y purifican el ambiente, transmiten al ambiente el 100% de las propiedades de cada aceite esencial utilizado y son ecológicamente eficientes en el consumo mínimo de electricidad”, cuenta Lamy.
 
Además, el ionizador “disipa las moléculas de la esencia pura en espacios de 100 m2, necesitando de 10 a 20 gotas de la planta para una duración de 2 a 3 horas”, declara Lamy.
 

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